Un banquete de Navidad para cientos sinhogar en la Iglesia de Malasaña

Somos Malasaña, 26 de diciembre de 2016

Refugiados sirios, gitanos rumanos y, en general, personas sin hogar pudieron disfrutar de una auténtica comida de navidad este domingo en la Iglesia de Maravillas, junto al Dos de Mayo. Lo hicieron invitados por la Comunidad de Sant’Egidio, la organización de cristianos laicos que desde hace unos meses gestiona esta iglesia del corazón de Madrid, que tiene por costumbre transformar algunos templos de la Iglesia en auténticos comedores de necesitados para celebrar con ellos el 25 de diciembre de una forma muy especial.
“Cada uno recibe una invitación personal y, cuando llegan a la Iglesia, tienen su asiento asignado y un regalo de algo nuevo en su silla”, cuenta a Somos Malasaña Tíscar Espigares, presidenta de la entidad organizadora, que explica que después se ofrece un menú típicamente navideño y se comparte mesa y charla entre todos. “Se trata de un día en el que todo el mundo recobra la dignidad del ser humano“, indica Tíscar sobre un día en el que se reúnen a comer personas a las que la organización ayuda a lo largo del año. Con algunos de ellos mantienen una relación de más de 20 años. Una auténtica familia.
Sant’Egidio acogió este 25 de diciembre a más de 1.000 personas en todo Madrid, distribuidos en cuatro espacios de la ciudad. La Iglesia de Maravillas, que se estrenaba en este evento, cambió su imagen habitual con bancos para colocar mesas y sillas de comedor y recibir a 120 personas, que disfrutaron de una comida navideña con todos sus elementos: langostinos, tortilla, jamón, queso y lomo como aperitivos, después consomé y, como plato principal, ragú de ternera. De postre, dulces navideños que se sumaron a los mantecados de Estepa que llevó el cardenal Osoro, quien se pasó por allí a conversar con todos los invitados.
Preparación navideña
Para la organización de este evento se necesitó la colaboración de cientos de voluntarios, que participaron en algunas de las actividades previas de Sant’Egidio comprando regalos para los necesitados, cortando los embutidos, elaborando la decoración que llevaba cada uno de los platos… “han sido más de 1.200 personas colaborando, estamos muy felices porque nos gusta celebrar de este modo la navidad”, cuenta Tíscar, que critica el sentido “comercial” de esta fiesta y reivindica vivirla de un modo más austero y ayudando a los que más lo necesitan: “La navidad se vive más feliz con los más pobres, con la gente que lo pasa mal”, cuenta.

Los voluntarios ayudaron a preparar una comida con cifras que marean: se repartieron en total 300 litros de consomé y para elaborar el ragú de ternera se emplearon 400 kilos de carne, “que se han ido cocinando desde octubre y luego congelando porque si no era imposible de preparar en el día”, detalla Espigares. El resultado: cientos de personas comiendo juntos en una mesa creando una imagen de “un mundo reconciliado, nuevo, feliz. Se visibiliza que realmente otro mundo es posible. La solidaridad es lo que cambia las ciudades, tendría que ser así todos los días”, piensa Tíscar.
Esta comida de navidad es en realidad “la punta del iceberg de muchísima solidaridad”, el acto más visible de una organización, la Comunidad de Sant’Egidio, que reparte en Madrid 1.200 cenas a la semana y que, además de velar por los que no tienen hogar (los amigos de la calle, como los llaman ellos), también organiza actos reivindicativos. El próximo tendrá lugar durante la eucaristía del domingo 1 de enero, en la que se recordará todos los lugares que sufren guerra y violencia y se pedirá por la paz en el mundo.

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