“Es importante que los jóvenes vivan la responsabilidad hacia los más pequeños” (Cadena COPE)

Una escuela donde además de aprender matemáticas, lengua o ciencias, se aprende a convivir, a estar juntos, a respetar y disfrutar con quienes son diferentes. Una auténtica experiencia de amistad entre niños y jóvenes en la que todos aprenden. Tíscar Espigares, responsable nacional de la Comunidad de Sant’Egidio lo explica en El Espejo Madrid .

La entrevista comienza con el testimonio de Malak, de 7 años que asiste a la Escuela de la Paz de Lavapiés. “Vengo a la Escuela de la Paz todos los días”, dice con orgullo. En su voz se percibe la alegría de quien aprende y experimenta algo nuevo, de quien vive una experiencia que marca su vida.

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La de Lavapiés es una de las dos Escuelas de verano de la Comunidad de Sant’Egidio y los Jóvenes por la Paz, junto a la de Pan Bendito (Carabanchel), dos barrios de Madrid donde gran cantidad de niños y niñas viven con muchas dificultades familiares y económicas, que se han visto agravadas con el confinamiento. En muchos casos, sus familias vienen de países lejanos, con historias difíciles “que nos ayudan a crecer en humanidad”, explica Espigares. ¿Qué significa para estos niños y niñas las escuelas de verano en las que pueden jugar y convivir con otros niños? ¿Qué significa para los Jóvenes por la Paz que ofrecen el apoyo escolar? ¿Qué significa para nuestra ciudad?

Tíscar Espigares lo explica en El Espejo de Madrid. Compartimos algunas frases de la entrevista, que resumen muy bien cómo esta unión entre niños y jóvenes está sembrando semillas de paz y construyendo una ciudad más humana.

“Es una escuela para aprender la convivencia, una de las asignaturas más importantes a la que nos enfrentamos en este mundo globalizado de hoy”

“Es importante que los jóvenes vivan la responsabilidad hacia los más pequeños y se sientan protagonistas de la construcción de un mundo mejor. Estos jóvenes descubren un sentido para su vida. La amistad con los niños con dificultades les ayuda a entender la suerte que tienen y un sentido de deuda con quienes son más vulnerables. La amistad es la mejor de las medicinas. Quien adopta un niño adopta a una familia entera y es una amistad para la vida. En referencia a la amistad con las familias, a partir de la amistad con los niños. Conocer la ciudad no es solo conocer los monumentos o sitios turísticos, sino a la gente que vive en ella. Es una experiencia que te abre los ojos al mundo y nos saca de nuestra pequeña burbuja de bienestar”.

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