Nadie está vacunado: la Guía Dónde, una brújula para vivir en la calle

Alfa y Omega 15 de marzo de 2018

«Estuve dos años en la calle después de una mala racha y fue muy duro. Me vi solo a los 60 años, y los de la Comunidad de Sant’Egidio me iban indicando dónde podía comer o dónde podía dormir. Poco a poco me ayudaron a salir adelante y hoy soy otra persona»: la historia de Arturo es una historia de muerte y resurrección, y un relato de cómo la amistad, el cariño y la oración compartida le pueden dar la vuelta a la vida de una persona. Hoy, viendo a Arturo la noche de los miércoles repartiendo comida por las calles del centro de Madrid, nadie diría que hasta hace poco él mismo estaba en esas mismas calles tratando de sobrevivir.

En su caso, fueron los problemas con el juego los que le llevaron a perder su trabajo y a su familia. Sin recursos y sin ayudas, acabó malviviendo en la calle durante dos años. Para sobrevivir, Arturo se marcaba una rutina: «Me levantaba a las ocho y me iba a desayunar donde las monjas de Cachito de Cielo; luego para comer solía ir a un par de comedores, y allí también me podía duchar; y para dormir me metía en mi saco del Ejército que me daban en la comunidad, y así pasaba la noche». Para él, lo peor no era buscar el modo de paliar el hambre o encontrar un lugar donde dormir, sino la soledad: «El día se te hace muy largo, das vueltas por ahí; si hace frío no te puedes meter en ningún local. Siempre tienes que ir con tus cosas encima, porque no puedes dejarlas en ningún sitio…».

Fue allí en la calle donde conoció a los voluntarios de la Comunidad de Sant’Egidio: «Me ayudaban y poco a poco empezamos a conocernos. Luego iba a rezar con ellos y al cabo de un par de años me buscaron un trabajo como conserje en una fábrica. Así pude salir de la calle», recuerda.

Hoy, echando la vita atrás, valora de otra manera aquellos años: «La calle saca cosas buenas de ti, cosas que lamentablemente yo no había vivido antes», explica Pedro, para luego contar cómo la relación con Sant’Egidio le ha cambiado la vida, porque ahora en la comunidad «soy uno más. Vengo de voluntario todas las semanas y trabajo en la cocina preparando la comida que luego repartimos en la calle». Después de sus faenas en la cocina, «vamos a la iglesia a la oración y luego cada uno hace su recorrido. Allí me encuentro con amigos que me hice en la calle. Les doy la comida, me fumo un cigarro con ellos, les pregunto qué tal están y qué necesitan por si en la comunidad les podemos ayudar».

 «Nadie está vacunado»

Para personas como Arturo y sus amigos, la comunidad de Sant’Egidio publica desde hace años sus guías Dónde comer, dormir, lavarse, que se distribuyen a todas las personas que están pasando por una mala racha. «Es una brújula y un GPS que abre un camino para la solidaridad. Y vale no solo para quien necesita ayuda, sino también para quien quiera ayudar, porque indica pistas y lugares en los que poder colaborar para que la ciudad sea mucho más humana», valora Tíscar Espigares, responsable de la Comunidad de Sant’Egidio en Madrid.

Concretamente, la guía de Madrid incluye en esta edición un apartado especial dirigido a inmigrantes y refugiados, «debido al impacto que tienen en nuestro país. Recogemos información para ellos, los nuevos europeos, en relación a la acogida que necesitan. Tratamos de dar respuesta a la necesidad que tienen de orientación, sobre todo en relación a los tramites administrativos que les afectan».

En estos últimos ocho años, Espigares observa que ha habido una evolución en cuanto a las necesidades de las personas que se ven obligadas a vivir en la calle: «Aunque Madrid, en el contexto de España, tiene una red de recursos más dotada, creemos que encontrar lugares para dormir es difícil; son insuficientes, y en momentos de frío y lluvia se hace todavía más penoso. Sería necesario aumentar las plazas de lugares donde poder dormir».

¿Qué es lo que pasa para que cada año tenga que salir publicada esta guía? La responsable de Sant’Egidio en Madrid responde que, «lamentablemente, sigue habiendo mucha gente que se queda al margen de la sociedad, y no solo por la crisis económica, sino ya desde antes. Siempre hay personas que acaban excluidas por miles de motivos: por trabajo, separaciones matrimoniales, ausencia de una red familiar de ayuda, por cualquier revés en la vida… Siempre hay personas que se ven en una situación de la que no pueden salir solos».

Pero desde la comunidad son testigos de que «una pequeña ayuda, aunque sea algo puntual, es determinante para que puedan rehacer su vida. Nadie es Superman, todos somos frágiles. Todos podemos pasar una mala racha, pero si no tienes a nadie te quedas al margen. Nadie está vacunado contra una mala racha, y hoy son ellos pero mañana podemos ser nosotros».

Para todos ellos, la guía Dónde comer, dormir, lavarse les ofrece una herramienta «para que se sientan menos solos, porque la soledad es el peor enemigo de las personas que viven en la calle», afirma Tíscar Espigares. La guía se reparte a todas las personas con las que los voluntarios de Sant’Egidio encuentran en sus recorridos de ayuda y en sus centros; y también se ofrece en su web (santegidiomadrid.org) para que quien quiera pueda bajársela. «Cada año tenemos más de 10.000 descargas, que sirven tanto a las personas que lo necesitan y que acceden a ella en las bibliotecas públicas, como a profesionales y a las personas que quieren ayudar a otros a salir adelante».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo


Una larga tradición de ayuda

El origen de la guía Donde comer, dormir, lavarse se remonta a hace 28 años, cuando la Comunidad de Sant’Egidio de Roma editó un pequeño cuaderno de bolsillo para ayudar a quien lo necesite a orientarse en el mundo de la solidaridad. Pensada en primer lugar para quienes necesitan ayuda –pobres, personas sin hogar, ancianos o extranjeros–. La guía también resulta útil para todos aquellos que trabajan en el sector social.

Actualmente se edita y se distribuye en otras cuatro ciudades italianas además de Roma, y en otros países como Polonia o Argentina. En España, además de la guía de Madrid, también se publica desde hace 14 años la edición de Barcelona, con más de 200 páginas y cerca de 500 direcciones útiles para que quien lo necesite encuentre el lugar adecuado para comer, dormir, lavarse, curarse y realizar diferentes trámites administrativos relacionados con el empadronamiento, la asistencia social o la búsqueda de empleo.

Fecha de Publicación: 15 de Marzo de 2018

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