Sant’Egidio no abandona Lesbos durante el verano: «Es una vergüenza tener así a toda esa gente». Tíscar Espigares en Alfa y Omega

La responsable nacional de Sant’Egidio, Tíscar Espigares explica en el Semanario Alfa y Omega el acompañamiento que la Comunidad está dando a los más de 12,000 refugiados que malviven en el campo de Moria en la isla griega de Lesbos.

Así es el verano de Sant’Egidio y la alianza entre personas de muchos países de Europa y los refugiados, así como el trabajo de conscienciación sobre la urgencia de brindar condiciones dignas a quienes llegan a Europa en busca de esperanza. Miembros de la Comunidad de Sant’Egidio de distintos países, incluidos algunos refugiados que ya se encuentran en Europa gracias a los corredores humanitarios han hecho turnos para apoyar a los refugiados del campamento de Moria, en la isla griega de Lesbos. Entre todos, han desarrollado una escuela de inglés, otra de paz y un programa de alimentación. Además, «tratamos de concienciar a la Unión Europea sobre la necesidad de que este campo de refugiados desaparezca», asegura Tiscar Espigares Sant Egidio no se olvida del campo de Moria, en Lesbos, y, sobre todo, de los cerca de 12.000 refugiados –el campo cuenta con 2.000 plazas pero hay otras 10.000 personas que están instaladas en las inmediaciones en habitáculos de tela montados entre los árboles. De hecho, la comunidad ha tenido una presencia constante y muy activa durante todo el verano. Allí «hemos desarrollado la Escuela de Inglés, para niños y adultos; la Escuela de la Paz, destinada a los menores; y hemos implementado un programa de alimentación, dando comidas todos los días en una especie de sala o local que hay allí», explica Tiscar Espigares, responsable de Sant Egidio Madrid. La iniciativa se ha desarrollado durante los meses de julio y agosto, tiempo en el que las distintas comunidades de Sant Egidio a nivel internacional se han ido turnando en periodos de una o dos semanas durante todo el periodo estival para ayudar a quienes se encuentran en el campo. «Ha pasado gente de todas las comunidades: de España, de Italia, de Francia, de Alemania, de Bélgica,… Incluso algunas personas refugiadas sirias que llegaron a Europa gracias a los corredores humanitarios de Sant Egidio, y que ya residen en Italia de manera legal, han ido a ayudar, lo cual es muy útil por el tema de lengua», asegura Espigares.

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